<$BlogRSDUrl$>

Tuesday, December 16, 2003

Tierno relato de Marcelo Tizio  

Guisqui

Los problemas que puede acarrear la bebida son de diferentes tipos, y uno de los más graves es el que provoca “EL GUISQUI”.
Soltero, sin apuros de ninguna naturaleza, viviendo con mis padres y ya con 26 añitos sobre el lomo, tenia como uno de mis pasatiempos malcriar a mi perro.
Esta tarea fue llevada a cabo con todo éxito. El perro se transformó en un callejero y pulgoso pero adorable ser.
Realmente todo el barrio me conocía más por ser el dueño de ese perro que por mi nombre.
Como le gustaba pasar la mayor parte del tiempo fuera de casa, a nadie le llamaba la atención que pidiera salir desde muy temprano.
Muy grata fue mi sorpresa cuando descubro que una de las nuevas amistades de mi perro es la dueña de la mercería de la vuelta de mi casa, “Mercería Nico”.
En más de una oportunidad les dije a mis amigos que si la dueña de la mercería me daba bola……me casaba.
Esta increíblemente DIVINA mujer, tenia conquistado a mi perro con unas galletas. Desde ya que el perro todas las mañanas puntualmente reclamaba sus galletas sentado en la puerta de la mercería hasta que la DIVINA abría el negocio.
Inmejorable oportunidad para presentarme como el dueño del perro, tartamudear pavadas y a partir de ese momento transformarme en un cliente habitual de la mercería para comprar un botón, un metrito de elástico, etc.
Gracias a mi perro fue que nos conocimos y gracias a la DIVINA fue que empezamos a salir, ya que ella me invitó al teatro.
Ah, me falta contarles que la DIVINA es Patricia Nápoli, madre de nuestro hijo Gaspar y compañera desde aquel Marzo del 84 y que el malcriado, pulgoso y adorable perro se llama GUISQUI que si bien no me emborrachó, me cambió la vida.-

Gracias Guisquito!!!!!!!!!

Y gracias tío Marcelo (El Editor)

This page is powered by Blogger. Isn't yours?